En esta ocasión, la excursión fué a la conocida como "Casa del Comandante", en la Sierra de la Muela.
Nuestro camino comenzó en la Granja Escuela El Almendrico.
El trayecto hasta la Ermita de la Muela es, quizás, el más duro de toda la expedición, una subida bastante pronunciada y de largo recorrido.
Después de varias paradas llegamos a la ermita, construida de piedra y adobe, está bien conservada, tiene una habitación pequeña donde se guarda la imagen de la Virgen de la Muela.
Detrás de la ermita, hay una fuente de agua que procede de la montaña y una pinada donde es posible descansar.
Continuamos el camino, en la primera curva está la desviación (foto nº5) que nos llevó a una explanada. El sendero es fácil, rodeado de pequeños arbustos y arboles.
En el camino encontramos una bifurcación que tomamos hacia la izquierda (foto nº6) que nos llevó al Camino del Inca (foto nº7) que es una bajada pedregosa en zig-zag hasta llegar casi a la depresión de la montaña; allí nos encontramos con otro camino que por fin nos lleva al Collado de la Aguja (fondo de foto nº7) que es donde está la Casa del Comandante.
La casa está limpia, cuidada, le faltan las ventanas delanteras y las puertas; conserva la chimenea y hay espacio suficiente para pernoctar al menos 8 personas.
En las inmediaciones de la casa hay un aljibe, de agua no potable, y en la cima, a 284 metros, un antiguo puesto grafométrico militar.
Del libro de cumbre que hay en la casa, nos llamó la atención un escrito sobre la historia y construcción de este enclave militar y que queremos citar ahora:
"La llamada "casa del Comandante", no se llama así sino "Casa de la Aguja" nombre este último que hace referencia al Collado de la Aguja. La fortificación fue construida por mi abuelo, Martin Guillermo Tudela, encargado general de la comandancia de ingenierías obras y fortificaciones, en el año 1949. En ella no vivió nunca ningún comandante. La función de este puesto era la de enviar datos al Puesto de Mando de la batería militar de Cabo Tiñoso, mediante un cable subacuático y subterráneo. Los restos del cable aún se pueden ver bajando a Cala Aguilar. El camino de acceso que baja desde La Muela se hizo previamente con numerosos obreros que con palas y picos y la ayuda de pólvora lo construyeron, y ahí sigue. El material fue portado por bestias de carga. Esta edificación fue construida con el esfuerzo diario y duro de numerosos obreros que pasaban aqui la semana, lejos de sus familias y gracias al aljibe que les suministraba el agua".
Firmado en el libro por Pablo y Julia.
La Muela vista desde El Almendrico

Camino del Inca y de fondo el Collado de la Aguja

Vista desde la cima del Collado











Conozco la ruta (debe ser cosa de familia) desde hace años y al llegar a la cima nos espera un gran premio: una de las vistas más hermosas de todo ese litoral. Van quedando pocos parajes como este en el Sureste español y las generaciones futuras no se merecen perderse nuestro legado natural. Entre todos debemos protegerlo. Qué placer leer el texto de Pablo y Julia.
Martín, Gronau, Westfalia.
Estuve varias veces en la ermita y también he subido a la cima; pero me pierdo cuando intento encontrar el camino que va hacia la casa del comandante. Es una ruta extremadamente bella y además tuve el placer de encontrarme con dos cabras montesas, especie que hasta ahora no se había mencionado que existiesen por estos parajes.